Mi Maruquita se despidió de mi

El 11 de Febrero del 2017 salí a correr, era parte de mi entrenamiento para el medio maratón de NYC, fue uno de esos rarísimos días que de repente no hace TANTO frio para ser mediados de febrero, y aunque las banquetas estaban limpias, las áreas “verdes” estaban cubiertas de nieve y se veían padrísimas. 

Por alguna razón que no recuerdo (quizá por el clima) salí a correr mucho más tarde de lo normal, me tocaban 9 millas (casi 15 kilómetros) y combinaba escuchar mis playlists con el audiolibro del momento, “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón, que aunque la historia transcurre en España, todo lo que escuchaba yo me lo imaginaba en Veracruz, eran historias como las de mis abuelitos. 

Me empecé a acordar muy fuerte de mis abuelitos Carlos y María. Los recordé juntos aunque mi abuelito Carlos ya tenía más de 26 años de fallecido. 

Recorría yo el fraccionamiento del otro lado de Beekman Rd, pasé por una pequeña zona sin casas y me gustó mucho como se veía la nieve y de ahí me vino un sentimiento fuertisisisísimo lleno de recuerdos de las historias con mis abuelitos. Me dieron muchas ganas de haberlos invitado a conocer la nieve, me dio tristeza pensar que aunque mi abuelita aún vivía nunca la “pude” invitar a visitarme a NJ. Quizá si se hubiera podido pero nunca lo hice.

En fin … recuerdo que me paré a tomar una foto, así como con la ilusión de compartirla con ellos, recordé que mi prima me había comentado que mi abuelita había estado muy malita y ya no quería comer, en fin, pasé el resto de esa carrera pensando en ella, rezando por ella y recordando tantas cosas juntas. 

Regresé a mi casa y no tengo la menor idea de lo que hice el resto de la tarde, ni lo que hice esa noche, pero seguramente cosas mundanas. 

A la mañana siguiente fui a Misa muy temprano y en el trayecto de regreso a mi casa me marcó mi mamá y en medio de lagrimas me informó que Maruquita (como le decíamos de cariño a mi abuelita) había fallecido. 

En medio del duelo, la tristeza y mis ganas de estar con mi mamá en ese momento, no hice la conexión de lo que había pasado un día antes. De hecho no hice la conexión por mucho tiempo, pero si recuerdo que para cuando corrí el medio maratón en Marzo pensé mucho en ella, quise pensar que FINALMENTE mi abuelita me estaría viendo correr y se enteraría de esta nueva afición mia. Me ilusioné de pensar que su demencia senil ya estaba completamente corregida y ahora desde el cielo sin ningún problema recordaría mi nombre, me cuidaría y le daría gusto saber que le estaba dedicando esa carrera.  

Bueno pues ahora resulta que cuando salgo a correr y me tocan más de 4 millas, extiendo mi recorrido y paso por ese lugar que describí anteriormente, y cada que paso por ahí me entra ese fuerte recuerdo. Ni siquiera estaba segura de que mi memoria fuera correcta, pero acabo de comprobar en Strava (que es como el facebook de los corredores donde guardo la historia de todos mis entrenamientos) y si, fue el 11 de Febrero en ese mismísimo lugar donde me tomé esa foto. 

Hoy que pasé por ahí concreté una teoría que he ido forjando cada vez que paso por ese lugar. Y es que dicen que las personas antes de morir recuerdan toda su vida, y mi teoría es que esa tarde, cuando ya se estaba apagando la vida de mi abuelita justo en ese momento ella se acordó de mi, pensó en mi y por eso fue que a mi me llegó muy fuerte ese sentimiento. Me encantó comprobar que tengo foto de ese momento. 

Ninguna de estas teorías es posible comprobarla, pero afortunadamente es algo que me tiene completamente sin cuidado, es mi teoría, la creo y por eso la quise escribir, para darle más forma y que no se me olvide. 

Agradezco infinitamente la vida de mi abuelita Maria Gómez. La recuerdo con muchísimo cariño, le agradezco las cosas tan interesantes que me enseñó, su sentido del humor, sus historias, su fuerza, sus habilidades manuales, su cariño, su voz, sus manos tan bonitas, sus cachetes, su olor tan rico, su humor … ya se que ya lo había dicho pero ah como me encantaba su humor. 

Te amo abuelita, te agradezco que te diste el tiempo de despedirte de mi. Y me encanta tener un punto acá en NJ donde tuvimos un momento juntas. 

Te encargo mucho a mi niña. 

I’ll see you again when the stars fall from the sky …

Atentamente, 

La Patrulla

La Patineta 

Patita 

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Memorias de Navidad

Tengo muchos recuerdos de Navidad del pasado con mi familia cargadisimos de amor y que me hacen sonreír. Sin duda lo que más recuerdo son las Navidades en la casa de La Orilla con mis papás, Ceci, mis abuelitos y la familia Guajardo Rubio.

De acuerdo a mis memorias, la cena debe incluir: Pollo enchilanchado, ensalada de lechuga, spaghetti en crema de pimiento morrón y queso gratinado, ensalada de manzana preparada por Vito, y en algún momento durante la cena mi Tío Guillo debe preguntar si no hay frijolitos y mi mamá lo regañará por naco. De tomar debe haber refresco y sidra y permitiendo a las niñas tomar un poquito. Yo sentada con mi espalda hacia la ventana del comedor, a mi derecha mi abuelito Carlos y mi mamá en el lugar con más fácil acceso a la cocina. Para mi ESA es la forma de celebrar Navidad y lo demás ya son adaptaciones con parches.

Por supuesto que a estas alturas del partido ya he vivido muchas más Navidades fuera de la casa de la Orilla que en ella, no quiero ni hacer cuentas pero quizá ya llevo más Navidades sin mis papás que con ellos (Ok ya hice cuentas y afortunadamente no). Definitivamente ya van 27 Navidades sin mi Carlitos y quien sabe cuantisísimas sin las “chamacas” Guajardo que estaban tan chiquitas que ni creo que recuerden lo mismo que yo. Antes de eso las Navidades eran en Veracruz en la casa de Madero o Sayula. Esas las recuerdo muuuuy vagamente pero también con inmenso cariño.

Otro de los recuerdos que tengo grabadísimos en mi cerebro es el de caminar en Veracruz en la Avenida Independencia que tiene esos dibujos tan incómodos en el piso que me hacían sentir obligada a seguir la línea. Aquí una foto de como era ese piso y una breve explicación de mi prima Citi de las reglas del juego.

Y ahora ya más cerca del año 2020 que de los 80s, ahora ya en un extranjero país donde SI tiene sentido el término “Blanca” Navidad y donde no vive ningún otro Haaz ni Guajardo mas que yo y los Bello-Haaz. No puedo evitar sentir nostalgia y provocar que una que otra lagrimita moje mis ojos. De repente me inundan esos sentimientos de homesick y de sentir que no estoy celebrando Navidad “como se debe” por que falta tal y cual elemento y sintiendo una gran culpabilidad porque no les estoy dando a mis hijos memorias como las mías, pero como en tantas otras cosas, los niños me dieron ayer una gran lección de vida….

Caminábamos como turistas por el High Line Park en Nueva York, y en eso mis hijos iniciaron un juego que consistía en caminar (y luego correr) sobre la línea, estaban divertidísimos y concentradísimos en no salirse de la línea y de pronto Flash 📷 (la chica del bikini azul) – bueno no. De pronto Flash, me cayó el veinte de que nuestras memorias si tendrán muchas cosas en común. Quizá el menú será diferente y no tendrán calor como en Lázaro, quizá en muchas de sus Navidades no habrá primos ni tíos ni abuelitos. Pero siempre siempre quiero que tengan lo más importante y al final de todo lo que más recuerdo: el amor de su familia, momentos felices, y ciertas similitudes que quizá sean tonterías pero que valen mucho para mi, como el haber caminado sobre una línea o tener a un miembro de la familia pidiendo frijolitos, – ahora lo haré yo, faltaba mas.

Lo más importante de la Navidad y de cada momento es ser feliz, sentirse amado y repartir amor. Celebrar juntos el nacimiento de Jesús quien vino a enseñarnos cosas buenas, a salvarnos y a dar tanta alegría a este mundo.

Gracias abuelitos, papás, tíos y primas por los recuerdos tan bonitos de mi infancia. Siento mucho que ya no celebremos juntos, pero gracias por enseñarme a estar feliz en un día como hoy. Gracias ahora a Alex, Axel y Michelle por las nuevas tradiciones que nos inventaremos y las nuevas memorias para el archivo.

Los quiero a todos. Feliz Navidad. Sigamos todos ese caminito a la felicidad que los niños nos enseñan

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Motherhood

Hoy salió una convocatoria en el dizque “failing” New York Times. Pedían lo siguiente: 

Motherhood has evolved. Science, progressive social constructs and the shifting landscape of the workplace have brought on a robust set of new challenges and considerations for those becoming parents.

Times reporters are exploring the innumerable ways in which women experience having a baby, the early days of infancy, and the transformation that ensues.

We invite you to share your personal story of becoming a mother. We’re looking to hear from women all over the world with a variety of experiences, including infertility and adoption. Your name and comments may be shared, but your contact information will remain confidential. A reporter may contact you to hear more about your story.

Y pues siendo este uno de mis temas favoritos, procedí a participar y esto fue lo que les escribí: 

I knew for a long time that I wanted to be a mother, it did not come as easy as I thought and after 9 years of marriage, several rounds of insemination, therapy for TTC (trying to conceive) depression, I got pregnant through IVF. 

I had boy/girl twins at the age of 34 after a c-section that resulted in a horrible scar in my abdomen. 

I know it sounds clichè but I would not change it for anything in the world. My kids are the motor of my life and make me feel so proud and alive. 

They will have their 8th birthday in a couple of weeks and I don’t lie when I say every age is precious. I enjoyed their infancy as difficult as it was with two at the same time, but they were my miracle being alive. 

I enjoyed when they started to walk; then the so-called terrible twos were actually the happy twos, it was good to hear them talk and tell me what they wanted and how they felt. At this current age I am fascinated of their ability to write, read and do math. I can keep describing every age but there is a common theme where I find them adorable, motivating me to be a better person and wanting a better world for them. 

And that is one of the reasons I am so worried about the current political situation, my husband and I are Mexican immigrants and speak Spanish at home. I want my twins to be proud not ashamed of their heritage. 

My other big struggle with motherhood is the life-work balance. I was always a top student and had good start in my professional life. But I picked motherhood over professional development in my life priorities. I still work full time but not at the position I wanted to be at 42. I have let go promotion opportunities to keep the flexible schedule and opportunity to spend time involved with my kids education and development. 
When I see how my kids are thriving in school and after school activities I feel very proud of them and my decision. When they tell me their stories and see how much they trust me I am glad I’m here for them. 

But I have to be honest, when I see a younger/less qualified person become an executive at my company or when I see them sitting in offices with windows while I’m stuck in a cubicle I feel frustrated and sad. 

I wonder why it is so difficult for a woman to have both things in life. How come in such a civilized culture and almost year 2020 there is this unofficial rule that the woman has to sacrifice her career at least partially to be able to fulfill her role as a mother. 

I am trying to balance and I do not regret my decision of prioritizing motherhood, but I dream about a world where my daughter can have both. 

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90 años Celita

Hoy cumple 91 años mi abuelita Celia y cuando salí a correr en la mañana me la pasé acordándome de todo lo vivido hace un año cuando celebramos sus 90 años. 

Para mí todo empezó con MUY poco tiempo de anticipación. Mi mamá llevaba semanas o quizá meses platicándome detalles de la organización de la fiesta. Y no sé porqué yo en todo momento me imaginaba una celebración como la de cada año, mis papás viajando a Veracruz y llevándola a comer a algún lugar con sus amigos y familia más cercanos. Soy tan tonta que ni siquiera cuando me pidió mi mamá que si yo pagaba el Mariachi! Si MARIACHI yo no capté la grandeza de la fiesta. A unos pocos días de la fiesta mi mamá me compartía angustias y mini conflictos familiares respecto al acomodo en la Iglesia. 

Iglesia? O sea, va a haber Misa? Cling … hasta ese momento me cayó el veinte. Até cabos y si babas. Esta sería una MEGA fiesta. La fiesta de 90 años de mi abuelita y la está organizando mi mamá. DEBO IR!!!! Era creo que miércoles en la noche y la fiesta era en sábado, aquí cerquita en el puerto de Veracruz. 

En ese momento le mandé mensaje a Alex, no me contestó y pues ni modo. Tomé la decisión unilateral de comprarme mi boleto Newark – Veracruz para ese fin de semana. 

Si, tenía mucha chamba pero pedí el viernes libre. Allá voy al aeropuerto aún pensando en trabajo. Siempre me pasa que me cuesta desconectarme. 

En el vuelo leí un libro que me gustó e impactó mucho: Heaven is for Real. Es el relato de las cosas que vio un niño que estuvo muy cerca de morir por peritonitis. El niño dice haber estado en el cielo y haber visto a su abuelo, a su hermanita no nacida, Ángeles y a Jesus. Describe como es el cielo y bueno, eso me lleno de paz. Y es que justo cuando voy a Veracruz siempre pienso mucho en todas las cosas que viví con mi abuelito Carlos y leer ese libro me hizo pensar en que el está en paz, feliz, en un buen lugar. En fin. Sigamos con el asunto Celita. 

Llegué directo al hotel donde estaban hospedados mis papás. La fresa de mi mamá estaba molesta de que no hubo lugar en el Emporio y tuvimos que quedarnos en el GHD (Gran Hotel Diligencias) que está más “viejito”, pero para mí fue fantástico estar en el mero centro, frente al Zócalo, con las calles con esas líneas arqueadas sobre las cuales yo solía caminar con mi abuelito Carlos. 

  

Yo venía muriendo de hambre y con deseo de antojitos jarochos. Fui con mis papitos a comer y platicar. No fue fácil conseguir quien nos hiciera gordas a esas horas, pero si logré comerme la que me haría ídem. Fue taaaaaan rico todo. Es que en los últimos 6 años las convivencias familiares habían incluido chamacos que llaman toda nuestra atención y ahora podíamos concentrarnos en nuestras pláticas. Además las gordas, empanadas y picadas, mmmm

  
De ahí nos dirigimos a la calle de Sayula, el plan era que yo le cayera de sorpresa a mi abuelita pero por andar de chismosa en Facebook se me arruinó mi sorpresa. Claro, mi abuelita no tiene FB, pero primos y tíos si. 

Llegamos, y ahí estaban mis tíos Beto (hermano menor de mi papá) y Olga que viven en Hermosillo y a quienes tenía muchos años de no ver. Abrazo a mi abuelita y miles de recuerdos, emociones y sentimientos con tantos detalles en la casa de mi abuelita. También aceptar que la casa ya está viejita. Y la dueña, pues también. Ley de la vida. 

En algún momento mi mamá quiso un café y fuimos por un capuchino a la cafetería de la esquina. Mi abuelita nos dijo que les dijéramos a los encargados que éramos nuera y nieta. Y si! Funcionó. Nos dijeron aquellos que la adoraban. Me encanta saber que mi abuelita está rodeada de gente que la quiere y la cuida. 

En la noche regresamos al Centro, yo necesitaba zapatos para la fiesta y no encontré nada, pero estuvo padre pasear por Independencia con mis papás. De ahí fuimos a cenar a La Parroquia (el local original, no el restaurante original). 

  

Después de cenar, una vueltecita al Zócalo y tuve que tomar una foto de las manzanas acarameladas para compartir con mi prima Citi, quien es siempre parte de mis recuerdos de esos veranos en Veracruz 

  

Sábado 6 de Diciembre

El dia empezó como a mí más me gusta empezar un día: con una salida a correr. Lo mejor hubiera sido ir a correr por malecón / boulevard, es lo que yo le hubiera recomendado a cualquier fuereño búscando correr en Vera, pero yo pos no. Yo siempre necesito ir a esos rumbos de la Casa de Madero donde vivieron Abuelitos Maruca y Carlitos. Se me hace increíble descubrir lo cortas que son algunas distancias que de niña me parecían larguísimas. 

   
 
Regresé al hotel, mi mamá ya estaba muy nerviosa con el asunto de la fiesta. Yo la comprendo porque traía mil asuntos en la cabeza y mucha presión de que todo saliera bien. Sin embargo nunca pude ponerme en sus zapatos, yo traía tanta felicidad encima, mezclada con esa liberación de responsabilidad  de que no traía hijos y la verdad yo no lograba conectarme al canal nerviosuro que traían mis progenitores.  

Desayunamos, me bañé y me fui a una estética a que me peinaran y pintaran. Así yo bien reinita. Y claro, Mexican style, llegar sin cita, lograr que hagan exactamente lo que necesitas y por bien poquitisimo dinero. Ahí llegó también mi mami guapísima. Nos encontramos con mi papá y a la Iglesia. 

Uy. Mucha emoción en la Iglesia. Poco a poco llegaban los invitados, todos con algo en común, el cariño a mi querida abuelita. Muchos a los que yo también conocía y quiero. Y a todos tenía añísimos sin ver. Estar en la Casa de Dios rodeada de tanto cariño es algo muy especial. Aparte todo el mundo lucía súper bien. Mis primas y primo guapísimos. Mis tías, bueno todos. Y yo era algo así como una atracción especial porque era “La Nieta que vino de Nueva York”, definitivamente Moni diría que es porque mi estilo es drama = hacerme notar” (chiste local). 

De ahí la sesión de fotos, seguidos por el trayecto a Hotel Emporio con mi tío Quique. 

A la entrada del salón, una foto de mi abuelita linda. Todo muy bonito y yo sumamente orgullosa de lo bien que había organizado todo mi mamá. Esa es una lección para los que creen que es imposible  una relación perfecta suegra-nuera. 

Vimos el video de memorias de Cel editado por mi tío Arturo. (Conseguir link para el video). https://www.facebook.com/arturo.haazdiaz/videos/10206531690108652/

Yo estaba sentada con mi Tía Julia a la cual A-DO-RO. 

Después hubo palabras todas muy emotivas. Para mí lo más llegador fue cuando habló mi papá. Cuando tocó algo para ella y claro, cuando bailaron.

Bailamos todos, platicamos, nos tomamos fotos. Y en algún momento, cuando el músico versátil tocaba y cantaba una versión en Español de “New York, New York” mi abuelita vino a sentarse junto a mí y a decirme: “Este es el día más feliz de mi vida” –  https://www.facebook.com/patihaaz/videos/10153018621843394/

uff recuerdo ese momento y me súper emociono. Que bendición tan grande poder llegar a esa edad tan sana y tan feliz. 

Hacia finales de la fiesta estuve mucho con los Haaz Rome. Mi tía Ma. Huguette, Elenita, Arturito (que es tan chistoso), Paty y sus niñas y la otra cumpleañera Celina y marido quien resultó que no canta nada mal las rancheras. 

Porque si, llegó el Mariachi y pues emoción mil. Mi abuelita apagó las 90 velas de su pastel 

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Marathon Monday (un día después)

Siempre imaginé que la noche después del maratón dormiría como un tronco y que a la mañana siguiente caminaría igual, como un tronco.

Pues no fue así, dormí muy mal, con el sueño muy ligero, desperté súper temprano y sin poderme volver a dormir. Alex por su lado si dormía como tronco.

Así que me levanté y siguiendo el consejo de muchos, me fui a caminar un rato a Central Park para activar la circulación de sangre en mis piernas. Y ¿que creen? ¡Podía caminar perfectamente!!! ** recuerden este dato, que al rato lo retomaré.

Pensé en entrar al Marathon Pavillion donde venden mercancía de Finisher pero la cola era inmensa y que hueva, para eso existen las ventas por internet.

Y hablando de internet, me encontré en el parque con una familia que conocí por ese medio. Hace tiempo estuve googleeando info y reseñas acerca del maratón de NY pero exclusivamente para pasarle el dato a Alex, era aquel entonces cuando un maratón sonaba como algo totalmente fuera de mi alcance. Leí la reseña de este chavo de España llamado Isidro y me súper emocionó, una de sus líneas decía algo así como: Si solo corres un maratón en tu vida, tiene que ser Nueva York. Haberlo leído influyó muchísimo en mi decisión y locura de intentarlo, y miren que este es uno de esos corredores de nivel completamente diferente al mío. De ahí me hice seguidora de su blog y leía sus historias de corredor – por cierto escribe muy chistoso, más si te imaginas ese acento español que finalmente comprobé si tiene.

La esposa es Mexicana y la conocí en Facebook por una de esas súper casualidades largas de explicar. El caso es que viajaron de Barcelona a NY y los vi en Central Park. Compartimos experiencias, y obvio nos tomamos fotos. El me comentó que se había inspirado a correr leyendo un blog y que le daba mucho gusto ver que ahora él había inspirado a alguien

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con el bloggero Isidro Gilabert y sus lindos hijos, la esposa también muy linda fue quien tomó la foto

Regresé al hotel, desayuné con Alex, prendí laptop y tuve que trabajar un rato 😡😡😡, a eso del medio día volví a ir al parque a otra sesión de fotos pero ahora con mis entrenadores y compañeros del entrenamiento virtual de NYRR – si, otra vez a conocer en persona a gente con la que estuve compartiendo experiencias y de todo vía Facebook. Algo así como la nueva generación de bbseros 😃. A algunos de ellos los súper AMÉ en el proceso y tener un grupo con quien estar hablando de esto, compartiendo experiencias, preguntando cosas, desahogándonos con alguien que te entiende, etc, etc fue pieza clave para poder llegar a donde llegué. Y ni qué decir del programa de entrenamiento virtual, lo recomiendo ampliamente. Vale la pena.

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Con dos de mis favoritos, Susan siempre animándome y Mike C  quien corrió en medio de tratamientos de quimioterapia 

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Pero volviendo a como me sentía yo, todo el día mi sed fue insaciable. Tomaba y tomaba agua con Nuun (pastillas efervescentes con electrolitos, tipo Gatorade pero sin azúcar) pero nomás no se me quitaba con nada.

De ahí ya hicimos check out del hotel y fuimos a comer. Me había gustado tanto la vaca de la noche anterior que regresamos al mismo restaurant, además buscábamos un abrigo que Alex había perdido. Nota: nunca apareció.

Pues resulta que en ese lugar el baño está en el sótano. La noche previa había yo bajado como si nada. A la hora de la comida empezaban a hacer estragos a mi vejiga los cien mil litros de agua con Nuun consumidos y quise ir al baño. JA y más JA! De un de repente los polivoces habían pasado y me habían rociado generosamente con el spray de “engarroteseme ahí”. Así de que no podía ni levantarme de la mesa y MENOS bajar las malditas escaleras 😣

Mi conclusión es que fue tan alta y por tanto tiempo la secreción de adrenalina durante la carrera, que aún la tuve circulando por mi cuerpo hasta la mañana siguiente. Y por esa razón yo no pude ni dormir ni sentir dolor unas muchas horas más.

Ya con los dolores normales post-maratonianos me enfrenté a la dura realidad y pasé a dejar a Alex al aeropuerto pues tenía que viajar de trabajo; para levantar mi ánimo vine a casa finalmente a abrazar físicamente a mis niños queridos que se habían quedado bajo cuidado de sus abuelos paternos.

 

Le puse la medalla en el cuello a mi Axelito. Y tan tan. Así concluye mi historia de lo vivido en el en 2015 TCS NEW YORK CITY MARATHON.

Espero darme el tiempo de regresarme y también reseñar el súper emotivo desfile de naciones previo al maratón, así como un recuento de los entrenamientos y lo aprendido, sufrido y superado durante ese proceso que en realidad fue la verdadera prueba difícil de todo esto.

Gracias por leerme y por darme ánimos. Gracias otra vez a Moni por alentarme a escribir esto.

Y ahora en vez de cerrar con un Meme grosero, cerraré con una frase que en verdad me llega directito al corazón: “The miracle is not that I finished, the miracle is that I had the courage to start”, traducido a: El Milagro no es que terminé, el milagro es que tuve el valor de empezar. Frase de John Bingham, en un libro que leí cuando no podía correr ni un minuto sin agitarme y sentir que perdía la respiración.

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Mi experiencia NYC Marathon: La meta

Milla 26.2 FINISH LINE: Debo confesar que me costó trabajo animarme a escribir la última parte, creo que no quiero que esto acabe.

El último pedazo del maratón es al dar vuelta y entrar otra vez al parque pero ahora del lado del Columbus Circle. Había como un escenario y música pero creo que ya era música grabada porque no recuerdo haber visto grupo. Si había alguien con un micrófono porque oí mí nombre en las bocinas.

Recuerdo muy pocas cosas de ese tramo, recuerdo luces de colores tipo “disco” reflejándose en los árboles y también recuerdo haber visto las gradas ya vacías.

Sé que pasé por la zona donde están alineadas las Banderas y donde siempre pensé que me emocionaría, pero la verdad en ese momento ni las vi.

Sé también que pasé por ese tramo ya al final de subida y que yo al planear mi estrategia había pensado caminarlo para después correr fuerte en la meta y salir en las fotos como si de veras – pero tampoco recuerdo exactamente que hice en ese momento.

Así es, no me acuerdo de casi nada de lo que pasaba a mi alrededor al cruzar la línea meta, en cambio si tengo muy presente la infinidad de sentimientos y pensamientos que me inundaron. Y no, no me alcanza el blog para describirlos todos.

Hay una foto llegando a la meta donde no me gusta cómo salgo, un poco con cara de loca, pero ahora que escribo esto y lo pienso bien. Pues es que así iba. Como una loca, pensando en mil cosas a la vez, en los que creyeron en mí y no había defraudado, en mis miedos y retos vencidos, en mis hijos, familia y amigos cercanos que físicamente no estaban ahí pero que yo quise que estuvieran y me los traje a todos a que se sentaran en esas gradas vacías.

cara de loca

Si – en eso estaba pensando y si, se me salen las lagrimas de revivir ese momento.

¡Crucé la meta! ¡Lo logré!!!! ¡Lo logramos! Gracias Dios

Cruzando la meta

Después de pasar la meta recuerdo haberme persignando y recargar mi cara en mis manos. Sentía unas incontrolables ganas de llorar y no me salían las lágrimas, quizá por deshidratación o quizá porque al mismo tiempo no podía dejar de sonreír

Pasé a que me pusieran mi medalla, mandar mensajitos avisando que ya llegué, tomar fotos y más fotos, recogí mi bolsita con agua, gatorade, manzana, pretzels, etc

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No me quería ir de ahí, no tenía prisa de alejarme de la línea de meta. Decidí esperar a la china y felicitaba a todos a mi alrededor.

La caminata de salida del parque hacia el hotel fue larguísima pero no me pesó casi nada. Solo hasta el final cuando ya iba en el teléfono con Alex y me entró la urgencia de encontrarlo.

Ya traía puesto ese Poncho de Finisher que te dan, me hacía sentir como una súper heroína con capa caminando por NY, si como súper héroe de película. La felicidad en ese momento se sentía INFINITA.

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Finalmente me encontré otra vez con Alex, caminamos al hotel, hice la salvajada de tomar mi baño con hielo para desinflamación masiva. Después baño de tina calientito con sales epsom mientras Alex me traía pedazos de queso y botellitas de agua. Cleopatra me envidiaría.

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Nos arreglamos, yo por supuesto me colgué mi medalla y fuimos a recuperar proteína. Cenamos en Quality Meats, restaurant altamente recomendado por mi comadre Karina, primero ostiones y después yo me comí una vaca entera. Me la había ganado. No había una sola mesa en el restaurant que no tuviera al menos un comensal portando medalla.

Celebramos y bebimos, regresamos caminando al hotel, todavía pasamos al bar y vimos que el juego de los Mets seguía en extra innings, y así fue como concluyó uno de los días más memorables y felices de mi vida del cual disfruté cada instante (como me sugirió Alex) y en el cual confirmé que Nada es Imposible (como me enseñó mi papá).

Creo que me falta escribir acerca de los encuentros del lunes y los pensamientos post-maratónicos. Pero eso lo haré ya en otro post. Por si estaban con el pendiente, no hice ni una sola parada al baño durante toda la carrera así que si sirvió exprimirme la vejiga antes de.

Por lo pronto comparto el Meme que describía como me sentía esa noche.

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Crónica de mi experiencia NYC Marathon (ya merito)

Milla 22 (Harlem), si era terreno conocido, era terreno que la vez pasada que recorrí no me había gustado, aquella vez me pareció zona hostil. En esta ocasión fue diferente. Ahí seguía la gente en las calles, echando porras, animándonos, ahí seguían los niños queriendo chocar palmas con corredores. Pasé por un puesto donde regalaban pedacitos de platano y tuve mucho cuidado de no resbalar con alguna cáscara así como resbalaban los personajes en los comics que solía leer de niña.

Millas 23 y 24: En alguna curva alguien nos animaba gritando “Ya la hicieron” y yo pensé si: YA LA HICE, ya estoy en el último tramo y me siento bien, voy bien, si voy a llegar!!!  Me alegré y le contesté YES, WE DID IT! Y en eso se me acerca un señor con un fuerte acento Eastern-Europe y me dice: No, aún no la hacemos, aún nos falta mucho por llegar. Bah, menso. Le dije que para mi el estar ahí era ya un triunfo. Ah pues el güey quería platicar, no, no quería platicar, quería ligar el maldito. Me empezó a preguntar que donde estaba mi esposo y yo para que viera que no “soy sola” le dije que en la milla 23, y me dice:
“o sea que tu esposo te dejo solita aquí atrás? Que mal!”  Ash cochino viejo menso, no lo quería oír y el seguía ahí diciendo sus babosadas que aparte ni se le entendían. Así que ni modo, con todo lo cansada que estaba mejor le aceleré un poco para dejarlo atrás.

Después vi a un chavo repartiendo bolsitas de ziploc con galletas Ritz. Lo amé! No nada más pensó en darnos a los corredores algo crujiente y salado, también pensó en la higiene!!!!! No como aquella del bote abierto de Pretzels.

En fin, seguí avanzando y vi que ya estaba ahí la parte bonita de la 5ª Avenida, ahí estaba ya Central Park!!!!! Sólo de escribir esto siento que quiero llorar, fue una emoción enorme, sí faltaba más de 1 hora de recorrido, pero yo sentía que ya podía saborear la meta. En mi mente, uno de mis peores miedos era que me alcanzara el camioncito que recoge a los corredores lentos cuando van abriendo las calles para tráfico vehicular, yo sabía que si lograba entrar al parque ya no me podía recoger el camioncito y el parque ya estaba ahí a mi vista!!!

Llego a la milla 23 y al pié del cañón ahí estaba Alex, mi compañero de vida, mi compañero en las buenas y en las malas, esperándome con el Omeprazole y con una coca-cola. Primero tomé la pastilla con agua sola y después le di 2 tragos a la Coca, me supo a gloria, ya me empezaba a fastidiar tomar pura agua, ya mi cuerpo necesitaba azuquitar, pero en eso me dieron como ganas de repetir y decidí que no era buena idea tomarmela toda, esos dos tragos fueron suficientes.

Platiqué un ratito con Alexi, le di la historia de la Lois, hicimos planes de donde nos veríamos después de la meta porque supusimos que debido a que esperaría a la china ya no me podría volver a ver en la calle 59 como originalmente planeamos. Justo en ese momento se metió el sol y obscureció así instantáneamente. Y un minuto después … mi peor miedo parecía hacerse realidad, en la obscuridad brillaban luces de ambulancias y carros de policía y una voz directamente del infierno anunciando: THE NEW YORK CITY MARATHON HAS CONCLUDED, TRAFFIC WILL RESUME SOON, FOR YOUR SAFETY AND THE SAFETY OF OTHERS PLEASE MOVE TO THE SIDEWALKS … whaaaaaaaaaaat?  Me habían dicho que esa cochinada arrancaba 15 minutos después del último corredor y que iría recorriendo las calles a un ritmo de 15 minutos por milla por lo tanto no me salían las cuentas de como fue que me alcanzó. Ya después entendí que el camioncito en si nunca me alcanzó, los que me alcanzaron fueron esos malditos que iban delante del camioncito con su cochinada de mensaje.

Alex se super enojó de oír eso, pero era justo ese momento cuando cruzaba el Engineer’s gate para entrar al parque central. Alguien de seguridad le pidió a Alex que se saliera de la zona de corredores y nos despedimos pues el ya iría en búsqueda de la China.

MILLA 25: El mensaje seguía en loop repitiendo una y otra y otra vez su fregadera. Yo sabía que el maratón no había terminado, yo sabía que la línea de meta estaba abierta mínimo 2 horas más, pero muchas personas a mi alrededor no lo sabían y sé que sintieron horrible. Ese mensaje fue como una mentada de madre. Y hablando de mentadas de madre, una chava echando porras nos gritaba: “Don’t listen to them, FUCK THEM, don’t listen to them, you can finish, keep going”

Sinceramente pensé que oir ese mensaje y ver ese camioncito podría afectarme negativamente, pero no, mi sobredosis de endorfinas ya era demasiado alta como para que algo así me molestara. Además ya estaba yo adentro del parque, ahí ni pasan carros, además ya estaba yo en esos momentos que me toca vivir en las carreras donde me siento taaaaaan orgullosa de mi misma y mi estrategia. Después de haber sido rebasada por miles y miles de corredores al principio de la carrera, siempre me pasa que al final empiezo yo a rebasar gente. Mucha gente (tipo la china) que empiezan rápido y al final se truenan y van caminando super lento, van cojeando, van parándose a estirar o vomitar mientras yo, exactamente como la tortuga de la fábula de Esopo voy “slow and steady” y les “gano” a todos, así iba yo avanzando y avanzando con mi pasito lento pero rebasando.

Uno de los rebasados fue un paisano que portaba como capa la Bandera de México, al pasarlo le grité “Vamos México, si se puede” y el me contestó: “ya para qué si ya se acabó” uff, sentí horrible le dije que no que la finish line cerraba en 2 horas.

Checo mi teléfono porque no sabía que onda con Bere, me daba pena estarle preguntando porque podría sentirse presionada a irme a echar porra, pero por otro lado más pena me iba a dar si iba de NJ a NY y yo nunca verla por no saber donde estaba. Le dije que calculaba terminar en menos de media hora y ella me dijo que ya estaba en NYC pero que todavía andaba lejos 😦

Sigo avanzando, sigo rebasando, oigo a un chavo decirle a su amiga (o novia o whatever), “bueno, lo importante es que lo intentamos, nos paramos a dar abrazos y a tomar fotos con la familia, no te preocupes” y aquella no le contestaba y yo al pasarlos les dije: “lo importante es disfrutarlo y divertirse, disfrútenlo, diviértanse” el chavo me sonrió y la chava me puso una mega jeta … oops.

MILLA 26 – LAS SORPRESAS: Veo la callecita para salir del parque hacia la calle 59, vi las luces de la 5ª Avenida y de la tienda Apple, pensé en el nombre de canción de U2 que repetí tantas veces al prepárame psicológicamente para acabar la carrera ya de noche “The city of blinding lights”, pensé que al salir del parque y tomar la calle ya me iba a tener que ir por la banqueta pero no, no fue necesario, seguía cerrada para los corredores la zona vehicular, doy vuelta a la derecha y oigo por millonésima vez mi nombre, pero pues ya en la obscuridad ya no se veía bien el nombre de mi playera, además la pronunciación en español era perfecta, además la voz que oí era conocida “VAMOS PATI” … pues que me cae el veinte, era mi amiga Bere!!!!!!!!!! Waaaaaaa, emoción x 1,000 otra vez.  Ahora que lo pienso y que razono las cosas, creo que nunca la VÍ, pero si la oí, yo quería ya cerrar lo más fuerte posible pero por nada del mundo podía evitar detenerme y darle un sudoroso abrazo con olor a sandía podrida (Axel me dijo una vez que regresé de correr que olía a rotten watermelon). Me dio tantísimo gusto que fuera, pero si fue muy cortita la pausa y eso lo lamento.

Sigo avanzando 59th Street, recordé que el año pasado estaba ahí una banda que tocaba covers de U2 pero pues ya no había grupos musicales, pero si había porra, MUCHA PORRA. Quería recorrer todo ese tramo ya corriendo, ya sin parar a caminar. Ya no iba a cuidar mi ritmo cardíaco, me iba a dar chance de dejar que subiera al cabo ya faltaba super poquito, pero nel, mejor si camino aquí un poquito y corro con todas mis fuerzas el mero final, así estaba yo dejando que los personajes de Inside Out que habitan en mi cabeza se pusieran de acuerdo y sorpresa # 2, ahí estaba Alex!!!!!  Si, mi veloz y atlético marido había corrido por fuera del parque y me había alcanzado, ahí estaba otra vez. No manches, no gana una para emociones. Recuerdo detenerme a platicar con el y a pedirle a un fotógrafo que nos tomara foto juntos – pero no salió esa foto en el paquete que me quieren vender.

Bueno, pues me vuelvo a despedir de Alex, le digo que por ahí anda Bere, que la busque (Nota, nunca la encontró) y yo le sigo … y si, al rato le sigo también con el relato …

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